Lo que se publica es para algo, para que alguien, uno o muchos, al saberlo, vivan sabiéndolo, para que vivan de otro modo después de haberlo sabido; para librar a alguien de la cárcel de la mentira, o de las nieblas del tedio, que es la mentira vital

María Zambrano: Por qué se escribe. En Hacia un saber sobre el alma. Madrid, Alianza (1989)
 
 

La creatividad a través de la palabra, convoca a nuestra sensibilidad y nos permite decir,  libres del compromiso de aparentar o coincidir con algo ajeno a nuestro ser íntimo, nos acerca a  entender la vida como un arte, a amar la belleza y la armonía que nace cuando las palabras unidas forman un poema, o un verso.  De alguna forma esa obra de arte representa la vida misma, lo que somos, sentimos, hacemos.

 

Mi casa de la nada

Me he quedado a vivir
sin darme cuenta
en el hueco humilde de la nada.

He colgado en sus paredes mil espejos
que me devuelven siempre fieles, mi mirada.

Es esta una nada fértil que a menudo está preñada
de deseos, ideas y palabras.

No es la nada del vacío o de la ausencia,
es la nada de partos bienvenidos
y renaceres que anuncian alegres, su llegada.

En vez de ausencia temida o cruel abismo
hay fronteras que son propias, son amadas.

Fronteras que son abiertas
el tiempo escaso, justo y preciso
de dejar pasar otras vidas que visitan
este espacio de viento y agua,
del rocío inevitable que sigue a la madrugada.

Vidas que un breve tiempo la transitan
Y marchan sin dejar raíces ni huellas íntimas
Así la nada está tranquila y sosegada
porque
nada sufre, nada llora
nada esta de duelo
nada tiene miedo
porque la nada es ahora
el cálido lugar de dar a luz el propio cuerpo

 

Habitada

Se me ha enganchado en las costuras,
se me ha prendido del pelo,
se ha quedado a vivir adentro.

Se duerme en mi mirada
y me habita en cada pliegue,
descansa en la voz cuando calla…

Se agita en mis manos
y con mis pies va dejando su pisada
No es que se va o que viene
es que reside en cada doblez,
contempla todos mis vestidos
y anuncia mi desnudez.

Se detiene, eso sí, de cuando en cuando,
y me deja respirar
para que recuerde,
sólo, que siempre, siempre,
me va a habitar.

Mi olvido me reclama

Ando arañando
ideas y palabras
a mi mente confusa y obstinada.
Me reflejo en una luz
que se ha ido apagando
y sin sombra,
me apoyo en la almohada.

Esta inquietud
que me abre el pecho
anunciando finitud…
… no me sobra nada de lo hecho
o lo vivido,
aunque me faltan,
eso sí,
segundos a estas horas
que se tiñen de mi olvido
por tardar tanto en alcanzarme.

Y ahora que apenas sé abrirme
al desconcierto
que me acerca … lento
a mi espejismo,
escucho ese viento
que siento
aquí, ahora mismo…
dispuesto a entrar
para quedarse…
y a aprender amar
hasta saciarse.

 

Años

Se me han clavado los años
en la carne viva de mi amanecer.
Y espera quieta
la comisura de mis labios
ese beso de nadie,
y quiero ver…,
uno a uno todos los daños
que como marioneta
me retuvieron de esos años, varios…

Y me miro los años en la piel
o sentados al principio de mi ser
y algo tan amargo como esa hiel
que deja gusto a no haber sido
y no saberse tener
me recuerda que estos años yacen
donde enterré lo que no aprendí
y en el mismo sitio nacen
mis ansias inmensas de mi

Los años me rozan las caderas
atrapan mis piernas
en un vaiven de olas atrevidas
y se enredan con ceguera
en lo que sabe a despedida

y me recuerdan que tienen alas
que también saben cantar
y llenarse de esperanza
por si hay algo que celebrar

la vida siempre trae sus cosas,
y quiero poder escoger
aunque sea obedecer

que los años no se rompan,
que no dejen de ser
Que mis años te abran sus brazos
si te llegaran a ver…
que cuelguen su manto de invierno
que es eterna la primavera
donde apuntas en el cuaderno
la luz, la paz, la trajinera…
de llevar la vida a cuestas
y el lápiz traza en la hoja
el deseo fervoroso
de que los años escojan

 

Estoy delante de esta muerte mía

Estoy delante de esta muerte mía
que sostiene mi rastro moribundo,
y me habita en ese recóndito segundo
donde agoniza, apenas, un pedazo de alegría.

Sé muy bien que tengo mucha más, todavía…
y que esta muerte que acaricia
la cuerda donde tiendo al sol
esperanzas y algún medio día,
aguarda serena el crisol
donde se anuncian renovadas melodías

Un pedazo de carne arrancada
se consume despidiendo
el tiempo maltrecho,
donde viví acurrucada
sin aire y sin techo,
a la intemperie de mi misma
guarecida sólo por un pedazo
de ternura,
que empeñada mantenía
el intento de atar con un lazo
la locura y la cordura

Reviví ante mi muerte sin aliento
y escribí en ese viento
el último suspiro que yo daba
lamentando haber muerto,
en un barro solitario y frío,
para recibir mi nacimiento
en el cauce de este río,
que me lleva a encontrarme,
sin remedio,
con la senda llena de colores
donde escondida entre las sombras
está la vida con sus flores
y yo misma aguardando mi llegada
con el alma entera sin pisadas.

Carmen verano del 86, recuperando la vida por si acaso

 

Mientras te espero

A día día de hoy,
dejando sitio a la misma vida
quitada el ancla de sutiles miedos,
la libertad vuelve valiente la mirada
hacia un horizonte común y venidero.

El alma suelta palabras enamorada
sin importarle si tiene o no un asidero.
Ella tan osada se basta
con el amor que la sostiene
sin saber siquiera el viento que viene,
y es que su luz le dice
que proviene de un sol iluminado
que hace claro los oscuros caminos…
y la sombra a veces fugitiva
que guarda prudente todos los suspiros,
se siente como furtiva
entre estos vientos colamdos de besos
que se atreven a llamarse todos lilas.

Y las entrañas ahora cantan jubilosas
una alegría de saber y renacerse,
si se empañan las pupilas temblorosas
las palabras de amor cubren los párpados cansados
que deciden antes de dormirse…
declararse como todo el cuerpo enamorados.

 

Tu mirada

Poco o nada me consuela
si es que ando añorando tu mirada.

Me brinda la vida sus cosas,
terca, casi airada
pa que deje ya de buscar tus ojos
¡que basta ya de antojos¡
parece que susurra breve
hasta que por fin se vuelve,
para reconocer confusa
que este echar de menos
es huella nítida no difusa

y que es como un nudo
del lía de la canción
en el baile de los abrazos
con los mismos dos lazos
para atar al amor
antes de pregonarse
antes de que tanto se sepa
que no tenga donde quedarse

y al final así anudada
con los lazos, los abrazos
y el lía de la canción
de recuerdos inundada
busco insaciable, de nuevo, tu mirada.

Carme, abril 2005.

 

Tiempos

Ayer
O antes de ayer
esos únicos segundos
en el mismo tiempo
el mismo preludio

Tiempo ese fecundo
de hambre y de inspiración
cuando brotan las preguntas
a veces sin contestación

hoy
o mañana…,
se trata de tiempos repetidos
dentro del mismo yo.
Ahora ya los reconozco
vienen siempre de dos en dos

Y es que los años pasan
cuesta separar las hebras
para distinguir el color
no dejar que se sepa
como si fuera cuestión de honor

al final la secuencia
inevitable,
quizás de la presencia
o de la ausencia advertida
al tiempo y al fin, vulnerable


Carmen Boó Fernández de Castro, Febrero 2004