Rutina curativa 12: Cierro el día…

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Cierro el día con el murmullo de fondo de una lluvia que ojalá pudiera limpiar, llevarse … arrastrar…, a este virus que se cuela invisible entre medio de todos los rincones.

Pongo orden en los libros con los que estoy estudiando. Al lado, ordeno con los que trabajo para los próximos talleres. Cerca, los que me sirven para viajar a través de sus letras que vuelan y me llevan sin moverme a otras lugares y otras vidas. Y llego al montón de libros que aún no he leído. Los que esperan.

En el “antiguo normal”, los libros no leídos me recordaban sin ellos saberlo, que muchas veces andaba escasa de tiempo y no les llegaba el momento, a ellos de ser leídos, a mi de que me abrieran sus puertas para dejarme entrar en sus historias.

Hoy, ordenarlos me ha traído al instante la sensación de que soy afortunada de tener unos cuantos libros sin estrenar, ahí … a mi lado, compartiendo confinamiento. Y es que ellos también están confinados porque me gusta sacarles de casa y ahora permanecen como yo, en el breve espacio contenidos. Siempre mi costumbre de meterlos en mi bolso y vienen conmigo donde voy … a pasear a la playa , a desayunar a mis sitios favoritos , de camino al trabajo si cojo el bus …a esperar conmigo que me llamen por el nombre para que me visite el médico …

Pero esta vez , ya no me han recordado si ando o no escasa de tiempo. Me han traído directamente la visión de la pérdida de una libertad que quizás no valoré, por su sencillez, lo importante que era.

Así que he cogido mi bolso favorito y he puesto uno dentro, al lado de las gafas de sol, del neceser donde guardo el lápiz de labios para los retoques del día, del estuche con los bolis para subrayar y escribir en sus márgenes, que se me antojan espacios bellos que enmarcan las letras y todo lo que crean…, y por último he guardado mi colonia en el compartimento con cremallera, dando cierre al ritual …, he cerrado los ojos para centrarme , para sentir y respirar …, creando en mi mente esos momentos en los que mi libro y yo nos vamos de casa, él en mi bolso resguardado y yo calzada con los zapatos de pisar mis calles con paso firme y la sonrisa puesta.

Y se escapa un suspiro que deja en el aire una llamada secreta a la esperanza…

Mientras, la música incansable va sonando y me inunda a veces de recuerdos , otras me transporto con su melodía a un espacio sin tiempo y otras … los mensajes de las canciones me estremecen …, y lo hacen así , por sorpresa …, cómo me ha pasado con la canción que Rozalen acaba de estrenar :”Aves enjauladas “:

 

Cuando salga de esta iré corriendo a buscarte
Te diré con los ojos lo mucho que te echo de menos
Guardaré en un tarrito todos los abrazos, los besos
Para cuando se amarre en el alma la pena y el miedo…

 

Y con ella sonando sensible y cálida a mi lado, me dispongo a mirar mi agenda y le echo un vistazo al trabajo que tengo …, y al mucho que NO tengo …, que para verlo menos, a este que NO tengo digo, lo he tapado con etiquetas adhesivas …, para no sobresaltarme cada vez que miro un día de la semana y porque no me gustan los tachones. Así que en el lugar donde aparecían mis clases, conferencias, reuniones, talleres … ahora hay una etiqueta blanca.

Y de pronto mis ojos se tropiezan con el jueves próximo … día 23…, sant Jordi …, el día de la Rosa y del libro, el día de los paseos por las ramblas y el paseo de gracia , el día de intercambios ajetreados de rosas y libros. El día donde mi ciudad luce espléndida y donde el algarabio de sus calles huele a aromas de todas las historias que los libros guardan, que se mezclan con el olor de las rosas y parece que la vida se manifiesta a través de estas cosas.

Y se me encoge el estómago porque este año también eso será diferente.

La ciudad, las rosas y los libros … tal vez no entiendan nada , así que tendremos que contarles…

Pero mientras, la canción de Rozalen me rescata de ese deambular con la mente por una ciudad desierta el 23 de abril … y me cala su mensaje que me trae de nuevo a la historia que me cuenta :

 

Me pondré ante mi abuela y de rodillas
Pediré perdón por las veces que la descuidé
Brindaremos por los que se fueron sin despedida
Otra vez, otra vez …

Y algo se me coloca dentro, como un soplo de Alegría de sentir que podemos cantar cosas así de bellas gracias a la inspiración de alguien que nos las regala, y todo parece mucho más humano.

Así que me animo con la perspectiva de ese cambio de fecha que han prometido, para seguir celebrando nuestra fiesta, aunque me cuesta imaginarme lo de las distancias, porque habrá quien nunca hubiera aprendido abrazar y ahora ya tenga el hábito de no hacerlo, pero para quienes el abrazo era una consigna ineludible de querer atraer a tu corazón a los que amas …, nos toca aprender a inventar un abrazo en la distancia, que nos una con fuerza y nos sostenga.

Los libros y la música, tienen muchas cosas en común, siempre están ahí para cuando los necesitas, te regalan instantes de belleza y miles de cosas…, Y consciente del lugar tan importante que ambas cosas ocupan en mi vida, me despido de mis libros ordenados y del que he guardado en el bolso y cogiendo el que voy a leer ahora en mi cama escucho por tercera vez la canción:

 

Somos aves enjauladas
Con tantas ganas de volar
Que olvidamos que en este remanso
También se ve la vida pasar

 

Voy repitiendo un profundo gracias para que se extienda en este viento que acoge todo lo que pongo en él para repartirlo, con el deseo de que les llegue a tod@s l@s que han contribuido con sus canciones o sus libros a mejorar mi vida, a hacerla más interesante, más plena, más divertida, más profunda, más fértil y sobre todo y por ello : MAS VIDA

También pienso en las entradas que tengo en el cajón que aguardaban impacientes el concierto de Rozalén, este verano en los jardines de Pedralbes. Ahora se han convertido en un misterio, porque no sé cuando podré volver a algún concierto, al menos en el formato del “antiguo normal”.

Me ha tranquilizado la idea de pensar que ella, Rozalén, encontrará la forma de resolverlo. Menuda responsabilidad le he colocado en un segundo. Será que confío en su creatividad inspiracional y en la de otras muchas personas que van a hacer posible que la cultura tenga un sitio digno donde disfrutarla y compartirla en este extraño pero inevitable : nuevo normal.

Voy a hablarle un rato a mi mente, de cómo tiene que acomodarse a estos cambios, adaptándose sin demasiadas resistencias, no vaya a ser que si no la educo, me quede sin fuerzas para poner la atención en lo verdaderamente importante. Así que como me gusta escoger las batallas que quiero librar, me esfuerzo en mantener un diálogo interno donde la esperanza no deje de brillar, porque como decía María Zambrano, “la esperanza es el hambre de nacer del todo. “

Así que como ese hambre de acabar de nacer, de seguir naciendo, de renacer , renacer y renacer tantas veces como haga falta, no se me ha quitado, me voy a dormir tranquila alimentando además, la esperanza en el ser humano y dando gracias por todo lo que es y todos los que son.

Le doy de nuevo al play…, la canción incansable comienza de nuevo, abrazo mi libro mientras camino por el pasillo hacia mi habitación. Sé que no pararé hasta que la canción no me la aprenda de memoria, igual que no soltaré el libro hasta que lo acabe de leer y me haya empapado bien de lo que cuenta y enseña. Siento que son dos buenas compañías para despedir a este día y recibir al siguiente.

Gracias a quieres se den por aludid@s … y … a los que no… tambien .

Gracias a tod@s!

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