Aprendamos juntas a conseguir nuestros deseos

la formación de una persona es un proceso interno, un movimiento suyo y un desplazamiento al que contribuyen muchos factores, pero cuya artífice es, sin embargo, la misma persona con sus deseos y su ponerse en relación con el mundo.

Gioconda Pietra, en El tiempo y el espacio, categorías del desplazamiento

Sé por propia experiencia, que en la búsqueda de ese sentido del seno de cada una sólo puede llegar cada mujer haciendo su camino.

No pretendo dar algo externo, no es ese mi papel, siento que estoy para acompañar a que otras mujeres se descubran (dejen de cubrirse, ocultarse), recuperen y utilicen sus propios recursos.

La cosecha de todo lo vivido, de todo lo que he compartido, y de todo lo que he podido aprender, da sus frutos en forma de seminarios, talleres y charlas.

Para devolverle a la vida lo que, generosamente, me ha dado.

Tres propuestas a modo de ejemplo

Autoestima, cuidado de la propia persona

El taller propone introducirnos en una exploración de la autoestima personal para marcarnos nuevas metas y objetivos que mejoren en general nuestra calidad de vida.

Gestión del estrés y calidad de vida

El taller propone introducirnos en una exploración de la autoestima personal para marcarnos nuevas metas y objetivos que mejoren e influyan en los aspectos que nos limitan.

Mindfulness y técnicas de ralajación. La conquista de la paz interior

En este taller trabajaremos los objetivos vitales, nuestras metas y proyectos, a la vez que nuestros miedos y carencias.

Conseguir lo que quieres es posible y educar tu mente imprescindible

Es para mí un deseo intenso, profundo y largamente cultivado ser de alguna manera “una presencia” para otras mujeres.

Una presencia que significa un estar aquí disponible para transmitir lo que siempre hemos transmitido las mujeres: energía para transformar, para encontrar, para salir de los espacios sin luz, para saber y disfrutar de ello, para dar lo que en algún momento nos han dado, para reconocernos …… soy muy consciente de que todo el recorrido profesional que he hecho me está permitiendo seguir encontrándome conmigo misma, seguir aprendiendo, seguir constatando cada día cómo y cuánto necesito las vivencias y experiencias de otras mujeres.

Las mujeres sabemos mucho de malestar, de insatisfacción, de miedo, de rabia, de envidia, de competitividad, todo esto lo he visto en mi propia experiencia personal y también en la práctica profesional.

Todo eso es cierto, pero NO LO ES TODO. Y es que la queja, la insatisfacción tienen también que ver con la falta de sentido y esto se produce cuando no se da espacio ni energía al deseo, cuando éste se aplaza, cuando las otras cosas están por delante, cuando ni siquiera nos atrevemos a nombrarlo.

Tenemos la fuerza, las ganas y las competencias de salir de cualquiera que sea la situación y acercarnos a la alegría y a la belleza. Es el trabajo que ofrezco desde la psicología positiva (que hoy en día es parte de la neuro-ciencia), alcanzar cuotas altas de satisfacción y contar con las emociones más equilibradas y nuestro propio proyecto de vida.

Construir entre todas un camino fértil. con horizontes de esperanza donde el conocimiento sea una de las herramientas principales para despertar a esos talentos que ya tenemos.

Por tanto es trabajar para la trasformación aunque quizás al principio el desconcierto sea grande y no sepamos hacia donde o cómo.

Quiero aportar mi presencia y mi experiencia en este paso a menudo difícil, pero siempre imprescindible, del descubrimiento.

Lia Cigarini en La política del deseo dice:

sólo el vínculo con una semejante se para las mujeres constitutivo de realidad

Para mí es muy importante este vínculo. Tan importante que he hecho de este hacer, el símbolo, la carta de presentación de mi trabajo.

Darnos cuenta de la Grandeza de La posibilidad de reflejarnos las unas en las otras.

Este mirarme yo en ti y tú en mí. Dándonos cuenta de que somos similares y, a la vez, diferentes.

Viendo cómo puedo aprender de mí mirándome a través de ti.

Y así, mirándome yo en ti y tú en mí, sintiendo que lo que pensamos, sentimos y somos es correcto y tiene sentido, queremos ir construyendo, ir haciendo, ir yendo, hacia ese punto donde darnos autoridad nos convierte en autoras de la propia vida.

Entiendo que nosotras, las mujeres, queremos ser y aprender a ser mujeres en positivo, es decir, a partir de nuestra propia experiencia y de la experiencia de otras mujeres. Porque ni podemos, ni queremos aprender a ser mujeres en contradicción a ser Hombre, en oposición o complementariedad a esta realidad.

O, lo que quizás es aún más terrible, creer en la engañosa neutralidad, pensar que somos iguales, que sólo hay una forma de estar en el mundo. Como muy bien dice Lia Cigarini en La política del deseo:

Poner fin a ese proceso fatigoso, doloroso y sustancialmente poco creativo, por el cual una mujer se convertía en neutro. Mirándolo ahora, después del vuelco producido por la práctica y la teoría de estos años, que nos han dado un cuerpo y un pensamiento sexuado, ese proceso de neutralización parece imposible y humillante. Pero en el pasado, neutralizarse era casi una necesidad para las mujeres que quisieran introducirse en la sociedad con un mínimo de protagonismo. En ese momento la mujer, al encontrarse personalmente ante una sociedad pensada y gobernada por hombres, estaba al tanto de los pensamientos, los gestos, las opciones del hombre, intentando imitarlos y asimilarlos. Naturalmente, ni sabía ni podía asimilar el deseo sexual masculino y, por tanto, tampoco la manera masculina de apropiarse del mundo y de ella. Del mismo modo que no sabía apenas nada de su propio deseo de mujer, que tenía que callar, que desaparecer. Nunca por completo, sin embargo. Pues algo de él aparecía, pero como molestia, como síntoma paralizador, sueños y fantasías de evocación, alejamientos imprevistos de los compromisos sociales, etc.

Lo que nos describe Lia Cigarini en el párrafo anterior, no es otra cosa que esta sensación de “ajenidad” que muchas mujeres experimentamos al creer que vivimos en un mundo que, en buena parte, nos es ajeno.

A veces no lo reconocemos como propio ni nos reconoce tampoco a nosotras, nos sentimos extrañas y confundidas. No le encontramos sentido.

Aunque mi trabajo está basado metodológicamente en las nuevas ciencias aplicadas a la psicología y la pedagogía, y la filosofía de la ética del cuidado, lo importante es un ser y sentirse mujer, un partir de sí como mujer, es decir, situarse en el mundo y hacia el mundo desde una perspectiva de mujer, mejor dicho de mujeres ya que no hay una única forma de ser mujeres sino tantas como mujeres hay en el mundo.

Y es que, por encima de la aplicación de cualquier técnica, lo que hago es nombrar la vida y las cosas tal y como son para nosotras, dando valor a la práctica de la relación entre mujeres: buscando el sentido de sí ante las dudas, los conflictos, los problemas.

Tener un grupo de iguales en lugar de un experto que aconseja o dictamina. Ya que en nuestro momento y nuestra sociedad y, como muy bien dice Vita Cosentino en Una realidad cambiada: cómo estar en ella (Saber que se sabe):

(..) existen Organizaciones enteras que están ahí para enseñarte como ser padre, madre, etc. Reforzando la imagen de uno mismo como no CAPAZ.Creo que es de vital importancia dar autoridad y confianza en el recorrido y en la experiencia de las otras. Y, formando parte de este dar autoridad está también el reconocimiento y la gratitud. Todo lo que recibo y todo lo que doy vuelve a mí y me modifica, en un intercambio continuo, en una “relación sin fin.

Mi manera es trabajar con las mujeres tanto de forma individual como grupal pero siempre teniendo en cuenta las posibilidades y necesidades personales de cada una.

Tengo muy presente las sabias palabras que Montse Guntín escribe en el texto Entre el dolor de nacer y el placer de vivir (en la revista Duoda número 20):

(…) caigo en la certeza de que para recorrer este trayecto no existen mapas. Existen, eso sí, experiencias escritas. Experiencias que son referencias importantísimas para podernos orientar, pero no hay pautas escritas para mí porque yo no estoy en ninguna parte más que en mí, si es que estoy.

Formatos en los que podemos trabajar:

Charlas coloquio, donde todas las mujeres participan a modo asambleario debatiendo un tema que ellas escogen

Seminarios de 1 día de duración

Cursos Trimestrales

Ciclos de conferencias

Talleres prácticos y vivenciales que pueden tener desde 15h repartidas en diferentes sesiones hasta aquellas consideradas necesarias para el grupo

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